"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

Tesoros literarios

Diálogo de dos extranjeros que toman café en un salón de Berkeley, de William Ospina

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LOS HOMBRES TRISTES NO BAILAN EN PAREJA – Piedad Bonnett

LOS HOMBRES TRISTES NO BAILAN EN PAREJA

Piedad Bonnett

Los hombres tristes ahuyentan a los pájaros.

Hasta sus frentes pensativas bajan

las nubes

y se rompen en fina lluvia opaca.

Las flores agonizan

en los jardines de los hombres tristes.

Sus precipicios tientan a la muerte.

En cambio,

las mujeres que en una mujer hay

nacen a tiempo todas

ante los ojos tristes de los tristes.

La mujer-cántaro abre otra vez su vientre

y le ofrece su leche redentora.

La mujer-niña besa fervorosa

sus manos paternales de viudo desolado.

La de andar silencioso por la casa

lustra sus horas negras y remienda

los agujeros todos de su pecho.

Otra hay que al triste presta sus dos manos

como si fueran alas.

Pero los hombres tristes son sordos a sus músicas.

No hay pues mujer más sola,

más tristemente sola,

que la que quiere amar a un hombre triste.


Lady Bird y la rebeldía adolescente l Reseña


El reino de los desadaptados / Fernando Araújo Vélez

Desadaptada seas tú, que me hablaste de los militantes del sistema, del ruido del sistema, y de los periodistas y los poetas del sistema, y me recordaste a aquellos poetas y periodistas que buscaban cambiar el mundo con sus palabras, aunque supieran que jamás lo iban a lograr. Desadaptada sea ella, que me recordó las pausas, y que una pausa puede ser una manera de resistir, y muchas pausas, el principio de una revolución. Desadaptados sean Bartleby y todos aquellos que como él respondieron a una orden Preferiría no tener que hacerlo, y me convencieron de que una frase, una sola frase, salva una vida. Desadaptados sean los vencidos, los ignorados, los humillados y ofendidos, Dostoievski, Kafka y Martí.

Texto completo en:

Reino de los desadaptados: Elespectador.com


Silencio – Por: Fernando Araújo Vélez

Silencio

Tu silencio forma el instante del que surgen todas las palabras, cada uno de tus gritos atragantados, tus antiguas miradas, tus recién estrenadas sonrisas y aquella tarde en la que se te cayó tu libro de poemas y las hojas, que eran poemas en sí mismas, se desperdigaron por la calle. Tus silencios son un cuchillo, tu más afilado cuchillo y mi más profunda mirada, y lo sabes, porque hace tiempo anotaste de primero en tu lista de mis eternos defectos que no soy capaz de descifrarte, y que estoy tan, tan bombardeado de respuestas, de instrucciones, de cosas hechas, de deberes ser y por hacer, que no logro siquiera imaginar, y mucho menos, imaginarte.

Tus silencios son todo y nada, pero yo me quedo en la nada y veo el todo, que eres tú, lejos, cada vez más lejos. Tu silencio es alcohol a veces y me huele a alcohol, también a veces.

Completo en: Silencio


Te quiero sin mirar atrás Mario Benedetti

Te quiero sin mirar atrás
Mario Benedetti

Te quiero mansamente, entre las sombras de las falsas ilusiones…

Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, linea tras linea, letra por letra, espacio por espacio…

Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento y mostrarte los te Amo escondidos entre las estrellas…

Te quiero sobre las hojas de otoño, hablando de nada pero a la vez de todo y en un arranque de locura beber tus lagrimas mientras desfallezco en tus labios…

Te quiero para buscarte entre las frases no dichas, entre los pensamientos enterrados, entre las maneras complicadas quiero encontrarte y después no dejarte…

Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos y contarte que es ahí donde me siento a buscarte en la niebla de miradas que no son tuyas pero aun así te busco…

Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso si, tomados de la mano, mejor dicho… del Corazón.

Te quiero como para sanarte, y sanarme, y sanemos juntos, para remplazar la heridas por sonrisas y las lagrimas por miradas en donde podremos decir mas que en las palabras…

Te quiero por las noches en las que faltas, te quiero como para escuchar tu risa toda la noche y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas, te quiero como para no soltarte jamás…

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el Alma y sin mirar atrás…