"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

Tesoros literarios

Never forget, never give up

 


Nuestra locura Por: Fernando Araújo Vélez

Por: Fernando Araújo Vélez

Nuestra locura

Nunca será tarde para la locura. Será cuestión de dos o tres segundos, “un diminuto instante en el vivir”, como cantaba Silvio Rodríguez; de salir a caminar por donde jamás hayamos caminado, y de soltar con cada paso uno de los miles de mandamientos que nos han impuesto, nuestra cédula y todos los documentos y contratos y los miles de recibos de impuestos que otros determinan con absoluta arbitrariedad. Pisotearlos. Romperlos, hacer una especie de hoguera con ellos y seguir. Serán 100, 200 y mil pasos, y mil heridas y otras tantas cicatrices, y seguir el camino hacia donde nadie nos espere y abstraernos ante cada piedra y ante cada flor. Será cuestión de sentarnos por ahí en un monte y ver la vida y el tiempo pasar, como si no tuvieran nada que ver con nosotros.

Ver la prisa y la angustia de los otros, de esos otros que son el infierno y fueron nuestro infierno, y vengarnos de ellos con nuestra quietud y una sonrisa de profunda indiferencia que les diga, les grite, que ya no hacemos parte de su estúpido mundo, que no cuenten con nosotros para volver a pisotearnos. Verlos, sí. Verlos destrozarse, traicionarse, clavarse puñales por eso que han llamado amor, y vivir en la trampa y de la trampa y confundir medios con fines. Nunca será tarde para la locura y para que nos llamen locos, simplemente porque decidimos alejarnos y comprender que el fin no son ni el dinero ni los horarios ni los diplomas ni el hogar, sino la vida misma y una obra, nuestra obra, aunque sea una obra de pura contemplación.

Nunca será tarde para desprendernos del vértigo, bajarnos del tren blindado en el que nos fuimos metiendo sin darnos cuenta, pisar el suelo y desaprender todo lo que nos enseñaron para luego empezar a aprender lo que nosotros mismos decidamos, y ser plenos con cada nueva verdad que descubramos, aunque luego la cambiemos una y otra y otra vez. Nunca será tarde para la locura, aunque hayan estigmatizado la locura y a algunos locos los llamen así para robarles su credibilidad. La locura será irnos de la cordura y seguir yéndonos. Irnos de las normas, de lo aceptado, de lo aprobado con sus infinitas variantes, todo basura, y seguir yéndonos.

http://www.elespectador.com/opinion/nuestra-locura-columna-688460


Mundo feliz:FERNANDO SAVATER

Parece que va siendo evidente que la distopía que nos corresponde no es 1984,de Orwell, sino Un mundo feliz, de Aldous Huxley, en el que hay consenso para que desaparezca por nocivo y peligroso el “amor romántico”, ese pleonasmo (como el agua húmeda). Sin amor sólo quedará el sexo como placer y fiesta, una especie de amor sin espinas, como los filetes de pescado congelado. Punto final a esa manía alucinatoria de buscar nuestra otra mitad, el cariño absoluto que da sentido a la vida o compensa de no encontrarlo, los celos y recelos, las cóleras y reconciliaciones, la pérdida, la fatiga asombrosa de querer. “Si duele no es amor”, han decretado los coachs(esos psicólogos para quienes no tienen ya psique). Así podemos despachar el estorbo de casi toda la literatura occidental, basada en que solo es amor si duele. Y sus contradicciones: el poeta que se queja de la espina en el corazón clavada y cuando se la quitan protesta porque ya no siente el corazón… ¡Bah, no tienen pensamiento positivo, no saben pasarlo bien! Así les va a las pobres chicas, Emma, Ana, Desdémona… el último beso de Otelo. ¡Otelo! ¡Cómo no le da vergüenza a Shakespeare ser tan romántico al hablar de la violencia de género! Necesitamos menos poetas y más pilates: hay que decírselo a los adolescentes enseguida, para que no se amarguen la vida.

Olvidemos el bárbaro pasado y sus neuróticos arrebatos. Adiós a morbosas torturas como las que describe T. S. Eliot (trad. Andreu Jaume): “¿Quién concibió pues el tormento? El Amor. / El Amor es el nombre más siniestro / escondido en las manos que bordaron / la insoportable camisa de fuego / que las fuerzas humanas no quitaron. / Tan solo suspiramos, tan solo vivimos / por fuego y por el fuego consumidos”.

Atículo en:

Mundo feliz: Savater en El País


La Sombra del Viento (Carlos Ruiz Zafón) | Crónicas de una Merodeadora


Yo me quedo – Por: Fernando Araújo Vélez

Yo me quedo con el papel, con el libro pesado de páginas amarillentas que me va a mostrar una parte del mundo y me va a llevar a vivirla, con el periódico untado de tinta y con los mensajes en papelitos arrugados, con la mochila y el abrigo raído, con Silvio Rodríguez y Víctor Jara, con Pablo Milanés cantando “Yo me quedo con todas esas cosas, pequeñas, silenciosas”, y con dos aguardientes para gritar “que nadie sepa mi sufrir”, “prohibido olvidar” y tantas cosas más. Yo me quedo con el delirio, con la venganza fina, con la figura de don Quijote pasar, con el beso que nunca le di a usted y que pudo cambiarlo todo, con el penúltimo cigarrillo y enviarle una carta escrita a mano, y me quedo con los amores platónicos.

Yo me quedo con el eterno descubrir de las verdades que quedan detrás de las mentiras, y me quedo con el valorar y el admirar en lugar del fácil querer, y me quedo con lo difícil, aunque muera en el intento.

Completo en:

Yo me quedo


Leonard Cohen – Everybody Knows


El tamaño de mi esperanza

“Y conste que lo venidero nunca se anima a ser presente del todo sin antes ensayarse y que ese ensayo es la esperanza. ¡Bendita seas, esperanza, memoria del futuro, olorcito de lo por venir, palote de Dios!

JORGE LUIS BORGES – 1926