"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

LECTURAS DEL ECLIPSE

ELEGÍA, la muerte del joven Páramo

ELEGÍA

La cueva, 21 junio 2006 – 21 junio 2016

Ya son diez años de caminata por estas tierras, despiertas hoy para una despedida y no precisamente para una celebración de cumpleaños, cual alma que juega entre los juegos de las moiras y los ciclos de la serpiente emplumada, cargas hoy tus piezas de oro en los ojos para pagar a Creonte este paseo por las aguas del Aqueronte. Viviste diez años, y en verdad, podrás cantar en el más allá que viviste y fuiste vivido.

Bendito texto plasmado en estas hojas amarillas, hojas que robaste en tu aprendizaje y en el rito de una mano poeta norteamericana y de tu dotación pueril de instructor de natación, épocas aquellas en que tus domingos se perdían para el mundo por un manojo de piezas doradas sin mucho valor para el mercado pero sí para tu mantenimiento. Bendito texto que aparece aquí contrario a tu rigidez, nada de síntesis argumentales ni esquemas monolíticos, sólo el entramado sincero e imprudente de tu voz. Adiós joven Páramo, Cómala te espera.

El adiós a ti roba y transforma un par de palabras del maestro Coetzee: “(…) ¿qué rastro dejó nuestro amor? (…) ¿es la escena que soñé? ¿me alejo con sensación de estupidez? ¿hace cuánto me extravié? ¿perseveré por un camino que condujo a alguna parte?”.

Adiós a las calles de una ciudad repleta de corazones resignados y quejumbrosos sentimientos, inconforme tu deseo ante los movimientos de sus cuerpos, fuiste odioso con sus consejos, empero, inconforme fue tu vuelo.

Ironía de tu vida, asistes cotidianamente a clases de proyectos, proyectos de estudiante, proyectos de maestro, proyectos en tus grados, proyectos en tu trabajo, proyectos en tu bolsillo y mueres por sobras en los proyectos ajenos.

Un manojo de maldiciones se posa en tu frente y espalda, ¿sobreviviste? ¿lo afirmo?, a la venganza armada de un par de matrimonios destruidos, a un corazón roto de tierna mujer danzante cotidiana de la muerte, al espejo roto por las travesuras de la pelota, a un primer beso en el que no fuiste caballero y demostraste tu falta de talento, a ser protagonista de Quijote y cargar con su peto, a vivir el vaivén entre ser bueno o malo en el amor y en el juego, a gritarle a Einstein que no repetirías su lamento, a madrear a Cronos por su envidia y sus tretas de inoportuno deseo, a la maldición de ser bonito y lindo (bonitos tus peluches pero ¿bonitas tus capitalmente pecaminosas intenciones?),  a las palabras de James Blunt que en esta década son de verdad, un maldito juego.

La literatura tiene la culpa, son sus manos y caricias el infierno deseado, el pecado capital consumido, el placer hecho vida, dama lectora que te acercas con suave caminado y te alejas con firme vuelo porque ese es tu canto, cómplices de una primera línea sin epígrafe y mucho menos epílogo, o epílogo en el rol de prólogo y traje de excelso minicuento.

Cumpliste tu palabra porque siempre lo haces, naciste para hacerlo, pocos tus votos, empero, tus palabras son tu talante de caballero. Caballero andante que diste de todo a tu fiera bestia tricéfala, la razón, la pasión y la emoción, locas amantes cuando desnudaste su cuerpo.

Es un canto a la victoria el paso del tiempo porque te enseñaste a no ceder y no rendirte a pesar de los juegos, no bajaste de mal nacido, mas caprichoso fuiste en cada uno de tus latidos. Sos canto a la terapia de choque, al conflicto y la revancha, pobres Hombres Poderosos, supieron de tu talento. No cediste y te vas con la convicción de tu existencia.

Protagonista sos de lecturas del eclipse, lecturas que hoy terminan. Protagonista sos del arco y la lira de más de un juglar cercano, Springsteen, Passenger, Blunt, Sixto, Goo Goo Dolls, Coldplay, Mana, U2  y plumas de mil canciones más.

Magia es tu ruego, magia es tu vuelo, magia es tu risa, magia es tu juramento, magia son sus ojos, magia es cuerpo, magia es el camino, magia es tu lamento.

Te vas pero viven por siempre las reliquias de tu renacer, los tesoros de tu esencia fénix perviven escondidos y regados en mágicos lugares de esta ciudad, siguen prestos para el fuego, siguen prestos para el juego.

Sos victima de la derrota de la edad, de tu ética profesional, de las voces familiares, de las amistades prejuiciosas, de la imagen de la belleza, de la ley de los mortales, de la pasión sin talento, de la rutina de estos cochinos seres, de las horas y minutos, de sus experiencias de vida, pasadas, presentes y futuras, de los proyectos que no te enviaron invitación. También sabes de tus enemigos no externos, en tu mesa cenaron ego, ira, ansiedad, deseo, antipatía, inconformismo, reconocimiento, pecados capitales menos la tentadora pereza. Nadie os dedicó la canción de sueño mas siempre enviaste más de una con ayuda de tu teléfono. Te dicen “no” por control, por incapacidad, por poder, por desconfianza y lo peor, por displacer. Sos victima de tu puta imprudencia, aprende a llegar temprano a la repartición viejo, aunque me encanta llegar cuando lo anhelo.

Quizás faltó maestría para leer corazones y deseos, aunque quisiste darle abrazo a cada uno de ellos, tu lectura es virtuosamente malinterpretativa y talentosa para reconocer un puto no, y lo peor, no fue ni uno, ni dos, parece que fue tu condena como la de Prometeo, sentir el mordisco diario de la negación. El veneno es el siencio.

Te encantó romper la vajilla, a aprender las reglas para destruirlas desde dentro, sos pecador porque benditos son los crímenes perfectos.

Aprendiste un poco de paciencia, bien y mal no aparecen en tu puerta, escribiste axiomas sobre la vida con propósito, la causa y efecto, los caminos del destino, las puertas opcionales y las decisiones, el determinismo externo. Sabes del escape, del arte de la guerra, no encaras guerras que están perdidas o no valen la pena. Te pusiste el traje de brujo y alquimista, fueron jornadas de diálogo socrático en la jaula, escapes a tierras lejanas o cercanas pero incógnitos como incógnita nuestra ubicación para el mundo.

Hoy te vas con siete, siete, siete, siete, siete, siete, siete, siete, momentos de eternidad. Un verso ya no aplica querido Sixto: “Cause the sweetest kiss I ever got, It’s the one I never tasted”. No, no, no, ya no aplica.

Y qué decir de las “gracias”, palabra de mierda, sin embargo, gracias por vivir, besar, viajar, comer, pelear, acariciar, llorar, gatear, desear, jugar, construir, demoler, regresar  a la jaula y sobretodo leer. No aprendiste a hacer todo esto, ni te lo enseñaron, empero, te metiste en un par de retos que te forjaron. Te expreso mi gratitud, conocí la eternidad en el banco de una cafetería, naciste con un pedido de un jugo de mango y sorpresa de incapacidad por ronchas rojas, me diste al final de tus días un café capaz de eliminar fútbol y realidad en las manos de ella. Mejor no te digo gracias porque te las hice vivir cuando apoyé tus excursiones al infinito en estratagema de un recuerdo vivido de sus ojos.

Besa a la abuela, dile que la extraño, la extraño mucho, mis abrazos la anhelan, mis ojos saben que lo hago…

Has besado la premonición, sabes de estrellas fugaces, de ensueños, de utopías, estaban vivas, reales en la irrealidad de la rutina.

Naciste en eclipse y mueres en eclipse, naciste en fantasía y mueres en fantasía, silencioso te vas pero tus palabras fueron vividas, así fuere por un segundo, te vivieron, te palparon, te observaron, te olieron, te acariciaron, así fuere en tu imaginación, lo intentaste y fuiste andante, andante guerrero, con puta hidalguía y valentía. Se va contigo la palabra hermosa, necesito que muera tu nombre porque perdió su brillo y su esencia. Tus molinos fueron la gratitud, la ignorancia y la pereza, mereces cargar en tus amarras la divina fermosura, adelante, mi terco cómplice, mi voz hermana en el legado “ni mierda p’al enemigo”.

En honor a tu existencia, respetaremos tu voluntad final, tus caprichos y tus enseñanzas. Tu amor sigue libre, el libro que marca la eternidad de tu complicidad casi fue entregado, sin embargo sigue ahí, escondido en ese cofre de luna llena.

Quedan tus zapatos, las huellas de tu paso por la aldea y la cueva, queda tu música, quedan tus películas, tus archivos  y tus lecturas, tus hojas amarillas y esos días de felicidad. Queda tu voluntad sobre tu legado, queda tu palabra en su piel, te juro que la cumpliremos. Recuerda, somos andantes caballeros.  Magia, aprendizaje, juego, lectura, LIBERTAD.

En constancia firman: E. Páramo – Andrés Bloom.


PROFESORA

Profesora

Profesora,

no hice la tarea,

olvidé los cuadernos, las calificaciones y las reglas,

tan solo recordé sus ojos

y el sueño que le había contado sobre las estrellas.

Profesora,

No hice la tarea,

Sin embargo,

Tengo mil y un preguntas deseosas de respuesta:

¿Qué se siente comer helado caminando por las calles de la primavera?

¿Cuántos latidos se requieren para robar una sonrisa?

¿Puede una estrella fugaz regalar una serenata con lluvia y tonadas en perfecta melodía?

¿Cuál es el antídoto contra la adicción a la piel de luna?

¿Cómo se cuentan los besos si cuando se dan se sienten como el primero?

Profesora,

No hice la tarea,

Acepte por favor mis picardías sinceras,

Es que no me concentro,

Ya sabe usted de mi táctica y mi estrategia.

E. Páramo


LA INMORTALIDAD DE LA LECTURA

LA INMORTALIDAD DE LA LECTURA

 

DÍA DEL IDIOMA – ITC 2016

Escrito por:

Ronald Andrés Rojas López

Profesor de Lenguaje

 

Hoy conmemoramos cuatrocientos años posteriores a la partida de dos escritores eternos, de dos almas libres, de dos intelectuales capaces de cambiar la manera de entender el mundo y de plasmar, en páginas blancas, un nuevo prisma con el cual entendernos a nosotros mismos. Quizás, deberíamos recordar  a Miguel de Cervantes Saavedra por ser el creador de la primera novela moderna, por ser el autor del Quijote de la Mancha, obra fundacional de la lengua castellana, por ser el eje del Siglo de Oro español. Quizás, deberíamos recordar a  William Shakespeare por ser el máximo representante del arte dramático en tiempos renacentistas, por ser el núcleo del teatro Isabelino y la figura emblemática de las letras en lengua inglesa.

No obstante,  en esta celebración del día del idioma, celebramos la existencia de Cervantes y Shakespeare y su poder de creación y transformación de la realidad. Son sus obras una oportunidad para reconocer que nuestras diferencias son el tesoro para alcanzar la inmortalidad. Los caballeros andantes, las doncellas, los reyes, las brujas y los siempre enamorados, actores de sus obras, son una muestra de la posibilidad de ser protagonistas del destino, titiriteros del día a día, jurados de lo verdadero y lo absurdo y sombras de la vida rutinaria y pasajera.

Gracias a Cervantes conocemos la amistad verdadera, la verdad de las mentiras, las mentiras del poder, el poder del deseo, el deseo de la imaginación, la imaginación de lo bello, lo bello de soñar, el sueño de la gloria, la gloria del amor, el amor a la libertad, la libertad del pensamiento, el pensamiento y la aventura, la aventura de vivir, la vida y la locura, la locura del conocimiento, el conocimiento y la lectura, la lectura y la utopía, la utopía de estar vivos y caminar como vivos en este mundo lleno de molinos de viento y hazañas por conquistar.

Gracias a Shakespeare conocemos la receta perfecta del alma humana, cada una de las máscaras presentes en sus tragedias, comedias y poemas nos invitan a asumir que en nuestro ser habitan: criminales inocentes, dictadores democráticos, sabios ignorantes, caballeros desalmados, princesas sin corona, magos faltos de encanto, brujas angelicales, venganzas legítimas,  muertes llenas de vida, llantos repletos de alegría, amores descorazonados, negocios sin riqueza, viajes al fin del mundo que comienzan siempre, siempre en nuestra puerta.

Enfermedades relacionadas con desequilibrios de azúcar, ausencia de insulina, pulmones viejos y desesperados, combinados con un mundo falto de comprensión a sus obras, trasladaron a estos escritores al Olimpo de lo eterno. Sus lecturas son indelebles, como INDELEBLE es la SONRISA de la LECTORA que roba nuestro corazón e incita las hazañas en nuestra vida.

Leemos para abrir ventanas y escapar hacia el destino que no conocemos pero deseamos caminar. Gracias lectores  que juegan su vida entre la lucidez y la locura, delirantes, en esa búsqueda de trascender aquello que otros quieren que seamos.


INDELEBLE

INDELEBLE

Te voy a cantar,

con trazos en la piel,

este bello sentimiento,

Que despierta tu ser.

Dama de sonrisa imborrable,

Expongo a ti los motivos de la marca eterna que deja tu ser en mis sentimientos.

Declaro honestamente mi incapacidad para olvidar:

  1. Tu voz.
  2. Tus ojos.
  3. El congelamiento al tratar de sostener tu mirada.
  4. Tu entrega a los deberes.
  5. La endiablada sensualidad de verte leyendo en los corredores.
  6. Tu primera caricia de manos.
  7. El primer beso que roba mi sueño desde esa noche.
  8. El desvelo de tu conversación más allá de la media noche.
  9. Los ensueños de deseos pasados y los que nacen al compartir con vos.
  10. Esta fuerte energía que vive a diario conmigo gracias al deseo de vos y tu ser.

Esteban Páramo


MIL COLORES

MIL COLORES

Vine a este mundo en búsqueda de un deseo,

Conocí el vibrar de tus alas,

Las olas en tus besos,

El oasis en tu mirada,

El tesoro de tu cuerpo,

La magia de tu alma.

Mujer alada a quien suspiro en la mañana y añoro al anochecer,

Es tu inteligencia vendimia atrayente,

Son tus argumentos erotismo indeleble.

Cuánto diera por pasar de nuevo por tu orilla,

Siempre lectora,

Siempre viva.

Ensueño en cada momento la oscuridad del primer beso,

Experiencia criminal,

Relámpago perfecto,

Osadía tierna,

Juego quimérico.

Escribiré éste y muchos más versos en el lienzo de tu piel,

En la enciclopedia de tu memoria,

En la bitácora de tus deseos,

En los muros que protegen tus sentimientos.

Renací como caballero andante,

Enamorado del prisma bajo lluvia de sol y luna,

Hoy prometo cantar tu vuelo,

Hoy juro ser contigo,

Amantes de atardeceres eternos.

Esteban Páramo


ARCOIRIS NOCTURNO

ARCOIRIS NOCTURNO

Hoy como siempre nuestro recuerdo camina la noche,

Son los colores de tu voz,

Son las miradas que tatuaron nuestra piel.

Hasta el silencio tiene el poder de nombrarnos,

Al parecer ni cronos ni gea han vencido a la memoria,

Remembranzas de nuestra magia compartida.

Esa tonada canta tu nombre,

Tu sabes que nos pertenece.

Esteban Páramo


SMILE

En casi cuarenta y ocho horas he sentido el cambio de estación

En éste, mi insensato corazón.

Es la firma de tus labios,

Es la esperanza de libertad en tu ser,

Es la vendimia del pecado,

Abrazados y desnudos al amanecer.

 

Mi juego quiso destruir el planeta,

Empero, la ternura de tus ojos y la magia de tu voz,

Derritieron mi ofensiva y provocaron mi estremecer.

Prefiero rendirme ante una noche de lujuria,

Prefiero vivirte otra vez,

No como doncella de velos y deseos,

Mas como inteligente, curiosa y mágica mujer.

ESTEBAN PÁRAMO