"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

LECTURAS DEL ECLIPSE

Vulnerable – Esteban Páramo

Vulnerable

Reitero el poder de tu mirada,

No son tus ojos color aceituna,

Ni el brillo que el mundo admira a primera vista,

Es el sentimiento que provoca el verlos en contraste con la tarde baja,

Es la vulnerabilidad que implica tenerlos cerca.

Ayer, de nuevo,

Sucumbí al no sostener por más de tres segundos mi atención en ellos,

De reojo recorrí tu vista,

Con la misma sensación de admirador eterno.

Adoro el descenso de tus parpados en cámara lenta,

El paso de su fuerza iracunda hacia la calma de un suspiro,

Verlos danzar paso a paso es utopía,

Es sonrisa verdadera.

Esteban Páramo

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Cómplice deseo – Esteban Páramo

Cómplice deseo

Quiero verte Dama uNiverso.

Quiero verte,

En los estantes desordenados de múltiples bibliotecas distantes.

Quiero verte,

En la cuenta de cobro de mis cheques y bonos,

Quiero verte,

En el listado de contraindicaciones de mi terapeuta,

Quiero verte,

En la multa de tránsito del amable gendarme,

Quiero verte,

En el ropaje de Francesca y su círculo del infierno,

Quiero verte,

En el relieve furtivo de sábanas innombrables,

Quiero verte,

En las confesiones ominosas de mi platica con el sacerdote,

Quiero verte,

En el trofeo de desvelos, danza y desenfreno,

Quiero verte,

En la tirilla desbordada de la confitería,

Quiero verte,

En el rostro envidioso del agente de aduanas,

Quiero verte,

En el asombro y desconcierto de nuestros exenamorados,

Quiero verte,

En la risa picara y heroica de mi nieto el travieso,

Quiero verte,

En las palabras dedicatorias del artista,

Quiero verte,

En la lista de ausentes del baby shower y la despedida de soltero,

Quiero verte,

En el reflejo serpentino de mi lista de reproducción,

Quiero verte,

En el informe médico de las cicatrices de mi piel,

Quiero verte,

En los secretos de mis diálogos con los dioses,

Quiero verte,

En los silencios sonrojados de mis funciones en público,

Quiero verte,

En los placeres inexorables que llevaré a la tumba,

Quiero verte,

En las escrituras de las ventanas más allá de las fronteras,

Quiero verte,

En el aroma de los labios que cada día quiero conocer.

Quiero…

A ti te quiero.

Esteban Páramo


Dama uNiverso – ESTEBAN PÁRAMO

Dama uNiverso

Observó a la mujer capaz de destruir murallas coN su voz,

DaNzante felina en las arenas del temor,

MerceNaria fugaz en las hordas del amor.

Él clamó por un seguNdo  bajo el abrigo de su voz,

Tomó su mano de repeNte,

La acarició en búsqueda de su corazóN.

Divisó más de uNa postal bañado en el fragor de su risa,

Era el amaNecer, elíxir para el deseo,

Un manantial de recuerdos vividos prometió al aNochecer.

La soñó, la imagiNó, le escribió,

La adoró, le lloró,

Mas nuNca la olvidó.

ESTEBAN PÁRAMO


LEER EL ECLIPSE – Esteban Páramo

LEER EL ECLIPSE

El abismo acaricia mi cuerpo en esta mañana de brisa sabanera y canto alegre de colibrí.

Mis ojos se posan en el claro azul del horizonte,

Mientras este corazón medita sobre tu ser.

Soy el autor del presente legado de poesía que resguarda las confesiones de la vida mía.

Es la muestra de mi esencia y de lo que estoy seguro,

Nada es mentira.

Porque te abrazo en el paso del tiempo,

Y te siento mío,

Caballero de mil batallas,

Sincero ingenuo sentimiento ante el elixir de un abrazo y un beso.

Para vos,

Mágico ser que con tu cabello ondeante y tus ojos sin igual,

Osas leer esta leyenda,

A ti, os confieso lo que un eclipse proyectó al nacer:

Complicidad de dos seres disimiles mas complementarios,

Que en un momento de evasión para el mundo,

Dan la espalda a lo rutinario,

Cada uno apuesta su vida en unos segundos de eros y tanatos.

El reloj congela sus manos,

El público se cuestiona por la ausencia de ambos.

En baile de relámpago,

Cada uno seduce a su enamorado,

Sol y luna en unión de amantes nunca esclavos,

Es tu mano que me invita,

Soy yo que te canto.

Esteban Páramo


NIEVE EN EL FIRMAMENTO – Esteban Páramo

NIEVE EN EL FIRMAMENTO

A través de los cristales veo tus ojos en el color del cielo,

Es la mar que te llama,

Es mi sentimiento que te invoca.

Una a una pasan las nubes de Este a Oeste,

Es el segundo a segundo de mi canto,

Es el eterno ruego de tu encuentro.

Esta banda marcial de mi pecho,

No busca oxigeno para mi piel,

Camufla en su protesta cotidiana,

Una serenata en tu puerta,

Y una invitación a salir al balcón.

Terraza con polvo de bahía y sal en el viento,

El blanco del velo contrasta con el marfil en tu boca.

Imposible no rendirse a tu idea en mi mente,

Imposible no sufrir porque no te siento.

Esteban Páramo


EL ANDANTE – Esteban Páramo

EL ANDANTE

Si ves el niño que se asusta en las calles por el ataque carismático de los artistas,

Me verás a mí.

Si ves el adulto sucio y fatigado por el rigor de su trabajo,

Me verás a mí.

Si ves la sonrisa inocente del soldado que regresa de la batalla,

Me verás a mí.

Si ves el árbol que tarda un año en crecer un poco mas su tronco parece añejo,

Me verás a mí.

Si ves los ojos sedientos y las cicatrices del hambre en el corazón del desierto,

Me verás a mí.

Si ves el cuerpo tranquilo del condenado a muerte con el honor de su confesión y la aceptación de su pecado,

Me verás a mí.

Si ves el cóndor taciturno que cruza los Andes en búsqueda del olivo,

Me verás a mí.

Si ves al ogro que pierde su piel moral al salir de la oficina,

Me verás a mí.

Si vez el activista vagabundo en contra de la facilidad digital,

Me verás a mí.

Si ves al lector deseoso de la magia de Sherezade,

Me verás a mí.

Me verás a mí,

Porque vivo como el hidalgo que cada vez que se acerca al horizonte,

Lo pierde.

Esteban Páramo

Gracias: Maestro Springsteen


CON SABOR A CAFÉ – Esteban Páramo

CON SABOR A CAFÉ

El viento corre a lo lejos,

El calor sofocante de la semana

Corroe la garganta,

Es la sombra de la muda noche en el cielo,

Es la certeza de una jornada sin gracia.

Vuestro pincel con tonadas de elegía,

Se regocija con la cruel punzada,

Es el abrazo de la tregua,

Es lo insulso de la calma.

Paleta de claro oscuros

Invade los cristales de la habitación y del alma,

Es la revolución que no llega,

Es la flama que no baila.

Caricias de piedra

En esta telaraña de vida.

Cuan solitario este momento,

Tan eterno este minuto de lamento.

Esteban Páramo