"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

A UNA NARIZ – Francisco de Quevedo

A UNA NARIZ

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un pez espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado,

érase un alquitara pensativa,

érase un elefante boca aariba,

era Ovidio Nasón mas narizado.

Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,

muchísima nariz, nariz tan fiera,

que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo

Una respuesta

  1. Victoria

    me gusta el tema del poema y la correlación que tiene en la estructura, también el sentido que el da como hay narices en todo lo que el nombra especialmente en el reloj de sol asi si tu lo piensas todo parece tener nariz, es una perspectiva del mundo vista desde arriba, ya que solo desde arriba se pueden percibir estas cosas como narices, de verdad tiene una gran imaginación Quevedo,

    18 noviembre, 2014 en 1:32 AM

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