"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

RAZÓN DEL SILENCIO

RAZÓN DEL SILENCIO

Respiración agitada, mirada tensa ante la perplejidad del recuerdo, el asombro de la sensación y el deseo de protagonismo de su sueño. Entre parpadeo y parpadeo revivía aquella escena, sus labios por primera y única vez avivaron la experiencia del pecado, la osadía y el deleite. Sí, ella tomó con sus manos el rostro de su admirador camuflado. Tentación de reiteración e incredulidad ante lo vivido, contacto facial de segundos, privado hilvanaje de vida plena. Fue su beso una ilusión latente e insondable, al poseerse en la magia onírica de su realización, las cadenas de la vigilia entonaron su canto de nuevo. Él y ella despertaron a lo lejos, distantes seres en el radar del planeta, miradas fugaces clamando por lo eterno, incertidumbre del deseo ajeno, certeza de lo inolvidable en la textura de sus labios. El reloj timbró, sus cuerpos chocaron en la ciudad, su alerta desconoce que hace pocas horas vivió el robo de su inocencia.

Esteban Páramo.

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