"(…) aquel que besa una alegría en vuelo vive en la eternidad de la aurora". William Blake

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Poesía incompleta – Andrés Bloom

Poesía incompleta

Cuando lo fácil de la comunicación falla, queda recurrir a la magia, escribir en el cielo, ocultarlo en páginas de libros, vestirlo con una lectura del eclipse, imprimir en la arena, buscar la mar y enviar una botella…

Andrés Bloom

TRÁILER LOS SECRETOS DE RENÉ HIGUITA

Pablo Montoya: “La poesía no es más que un ensueño breve”

Paz nos dice que quien agradece perdona, indulta, ofrece un favor, da un beneficio, nombra, inspira, nos permite entender uno de los altos sentidos de la palabra felicidad. Leyendo estos poemas que conforman Días de gratitud yo he sentido que la gratitud es simplemente un don. Y los dones de esta índole muestran, de un modo conmovedor, una faz de la bondad humana.

Artículo completo en:

Montoya y la poesía

Mundo feliz:FERNANDO SAVATER

Parece que va siendo evidente que la distopía que nos corresponde no es 1984,de Orwell, sino Un mundo feliz, de Aldous Huxley, en el que hay consenso para que desaparezca por nocivo y peligroso el “amor romántico”, ese pleonasmo (como el agua húmeda). Sin amor sólo quedará el sexo como placer y fiesta, una especie de amor sin espinas, como los filetes de pescado congelado. Punto final a esa manía alucinatoria de buscar nuestra otra mitad, el cariño absoluto que da sentido a la vida o compensa de no encontrarlo, los celos y recelos, las cóleras y reconciliaciones, la pérdida, la fatiga asombrosa de querer. “Si duele no es amor”, han decretado los coachs(esos psicólogos para quienes no tienen ya psique). Así podemos despachar el estorbo de casi toda la literatura occidental, basada en que solo es amor si duele. Y sus contradicciones: el poeta que se queja de la espina en el corazón clavada y cuando se la quitan protesta porque ya no siente el corazón… ¡Bah, no tienen pensamiento positivo, no saben pasarlo bien! Así les va a las pobres chicas, Emma, Ana, Desdémona… el último beso de Otelo. ¡Otelo! ¡Cómo no le da vergüenza a Shakespeare ser tan romántico al hablar de la violencia de género! Necesitamos menos poetas y más pilates: hay que decírselo a los adolescentes enseguida, para que no se amarguen la vida.

Olvidemos el bárbaro pasado y sus neuróticos arrebatos. Adiós a morbosas torturas como las que describe T. S. Eliot (trad. Andreu Jaume): “¿Quién concibió pues el tormento? El Amor. / El Amor es el nombre más siniestro / escondido en las manos que bordaron / la insoportable camisa de fuego / que las fuerzas humanas no quitaron. / Tan solo suspiramos, tan solo vivimos / por fuego y por el fuego consumidos”.

Atículo en:

Mundo feliz: Savater en El País